miércoles, enero 19, 2005

La liebre y la tortuga

Aquel día salí de casa con la hora justa, era ya muy tarde y en la autovía todos los carriles estaban colapsados; pero para colmo, allí a lo lejos se veía una furgoneta que parecía andar a pedales y tenía bloqueada la salida que yo debía tomar. Empecé a inquietarme y a tachar de tortuga al conductor. En breves maniobras y pisando el acelerador, conseguí situarme tras él. Aún no había amanecido, pero me fijé en unas letritas, en rosa, en el bajo de las puertas del vehículo. Intrigada y medio desesperada ya, por la falta de movimiento, me acerqué al furgón para leer aquello. El texto decía:

"si tanta prisa tienes, haberte levantado antes".


Upss!! aprendí que ser Impecable lleva implícito asumir la responsabilidad de tus actos, en lugar de seguir la fácil inercia de descargar las culpas en otros, cuando se tuercen las cosas. Después entendí que nada se tuerce, si no hay expectativas y si estás atento a los mensajes de la vida. También supe que por simple que sea nuestro propósito, hay que ocuparse de las consecuencias de nuestras acciones, porque estas son como una onda que se expande...y el mensaje de la furgoneta, me enseñó, además, que los ritmos personales se corresponden con distintas maneras de vivir por las que tarde o temprano transitamos...y que cuando viajas lento, puedes contemplar todos los detalles del paisaje. Al final, todos llegamos en el momento justo en que debíamos hacerlo...

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