lunes, marzo 07, 2005

Yako

Yako, es un perro con el que he compartido los últimos 14 años, un Fox-Terrier, con un carácter y una valentía que he visto en pocas ocasiones. Toda su vida ha sido un guerrero, independiente, libre, aunque viviese en casa, de la que no perdía la ocasión de escaparse cada dos por tres.
Solía desaparecer por periodos de un día o dos y luego regresaba, como si nada…
Los vecinos nos alertaban de que estaba en la puerta, esperando a que abriésemos, o nos lo encontrábamos al salir.
A veces pasaba horas enteras buscándolo, gritando en el campo para ver si respondía, o recorriendo calles de día y de noche para encontrarle. Otras, entendía que no quería estar allí y me iba a casa, no sin un pellizco en el estómago...
Alguna vez ha llegado con heridas graves. Una vez que se fue por tres días, nos llamaron desde una distancia de casi 15 Km. de casa. Había sido atropellado por un vehículo y además presentaba heridas de peleas perrunas. Me lo dieron medio muerto.
Durante los cuatro días siguientes, casi no pudo levantarse. Al quinto día ante mi asombro se incorporó para beber, Ah!!! Y me alegré tanto que fui a avisar a todos, que corrieron para verlo, pero ya era tarde…se había vuelto a escapar, saltando una valla que lo triplica en altura…regresó
A veces cuando viajo, suelo dejarlo en algún lugar donde lo cuiden, por razón de dos o tres días, nunca lo vi afectado. Es tan 'salvaje' que nadie quiere hacerse cargo de él.
Pero la última vez, tardé algo más de lo habitual en ir a buscarlo. Aquella fue la última vez que vi a mi perro, porque el que recogí era otro (otro aspecto de él): envejeció de golpe, estaba asustado y afónico, apenas podía andar y la persona que me lo entregó, preguntó varias veces, dudando: ¿estás segura de que este es tu perro? Yako ni me miró…vaya enfado, menudo susto…
Desde entonces renquea, hasta el punto de que sus patas traseras le sostienen con bastante dificultad. Muchas de las personas que llegan a casa, me recriminan que no acabe con su sufrimiento. Que fácil, como si uno pudiese disponer la vida de otro así…con un simple pinchazo.
Está en otra etapa, ahora es un abuelito, por primera vez, llama cuando quiere algo. Él, que no tenía rutinas, se ha vuelto un animal de costumbres, parece que se siente inseguro si rompo su 'ritual' y ladra sin parar, hasta que lo vuelvo a la que, ahora, es su normalidad.
Hace un tiempo encontré una fotografía de un perrito que tenía problemas en sus patas traseras (el de la foto). Estoy tratando de hacer el mismo aparato, si sus patas delanteras tienen aún fuerza, quizás le de más calidad de vida, el tiempo que le resta…yo creo que su cuerpo abandonó la batalla hace tiempo, que lo que le mantiene, son sus ganas de vivir...y son tantas!. Sigue siendo difícil aceptar el dolor como parte de la vida de otro, sigue siendo difícil aceptar que el Espíritu también está en esto.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando tome la decision de dormir a Saks me dolio mucho pero pensar que iba a vivir sin disfrutar como le gustaba me llevo a decidirlo Abrazos para ambos.

Esther

alma dijo...

Gracias, amiga. Me llegaron tu cariño y apoyo...otra vez

alma dijo...

Genio y figura
Hoy, con el eclipse, se fue mi Amigo. Buen viaje Yako, hasta siempre Guerrero.
...con todo mi corazón