viernes, agosto 04, 2006

Decir adiós

Unas veces resulta muy duro despedirse;
otras, es una liberación, una auténtica maravilla.
Desde la más relajada visión de la convivencia,
deseamos estar y permanecer junto a lo que nos gusta,
convivir con aquellos que nos dan un mucho o un mínimo
de gratificación, compensación, paz o lo que para
cada uno, dentro de su esquema personal, intransferible
y por tanto no discutible,significa un valor.
Con idéntica visión, permanecer junto a lo que
nos desagrada, nos lastra e incluso a veces nos derrota,
es erosionar, cuando no destruir, lo más importante
que tenemos: nuestra propia vida.
Por eso, creo que la misma ilusión que
a veces desprendemos para exclamar un “hola”
inicio de un conocimiento y a veces incluso
de una expectativa, debemos utilizar para manifestar,
con suavidad o rotundidad, un solemne “adiós”.
Entre holas y adioses vamos conduciendo nuestra
vida y abriendo y cerrando nuestras circunstancias,
que son el escenario personal en el que se mueven
nuestros días.
Un “hola” expectante siempre es dulce y agradable,
mientras que un “adiós” concluyente siempre
es ácido y corrosivo.
Pero debemos educarnos para ambos y ser capaces
de convivir con los dos.
Porque cuando el panorama es negro de gratificación
y recuperación, lamentablemente la única posibilidad
de que el buen tiempo vuelva sólo es posible
después de manifestar un solemne y responsable
“adiós, muy buenas”, el inicio de volver a vivir.

Por Ángela Becerra

33 comentarios:

alma dijo...

Encontré este artículo en un periódico local y quise compartirlo.

sinti dijo...

cierto,la pena es cuando se dicen holas fuera de lugar y adioses cuando no son necesarios... Un beso

OdinGhost dijo...

"este adios no maquilla un hasta luego,
estas vísperas son las del después"
dice joaquín...
Y si, son complicados algunos adioses, y los que no se dicen son pequeñas agonías...
y vamos muriendo en vida, postergados por la urgencia y la evación.
Besos mi alma!
necesito notas brujas personales... Pido permiso para enviarte un mail!

serveruno dijo...

Dejaremos de decir hola de forma expectante y adios de forma ácida y corrosiva, cuando nos demos cuenta de que nuestra paz y felicidad no depende de ello.
El único adios posible es hacia viejos hábitos en nosotros y vistos en los demás, lo cual sí puede ser corrosivo y ácido, ya que nos darán pelea hasta desaparecer.
El buen tiempo de la vida puede estar presente, si aprendemos a sentir paz..la que solo perdura inseparablemente con conocimiento...y no tengamos necesidad de que este buen clima tenga que volver, porque ya nunca se marchará.
Linda nota. Saludos

LeeTamargo dijo...

...Lo que comienza tiene un final; todos lo sabemos. Aunque entiendo que, entre uno y otro, hay un intermedio de multitud de posibilidades que vivir y conocer. Hasta luego, Alma... SALUDANDO:
LeeTamargo.-

CAVA dijo...

ME GUSTO MUCHO, ES MUY REAL.

YO SIEMPRE HE DICHO QUE LOS ADIOS DUELEN, PERO SON MUY NECESARIOS.

GRACIAS POR COMPARTIRLO.

UN BESO GRANDE Y UN ABRAZO FUERTE.

Matego dijo...

Alma, como diría Fernando Delgadillo: "Prefiero los finales inmediatos y misericordiosos, antes que las amistades largas y mal intencionadas".

Un abrazo.

Uma -La rubia del Muelle- dijo...

A alguien le decìa hoy, que hay que estar preparados para ello.
Siempre la bienvenida tiene impresa en sì la despedida, eso nos sigue preparando para el continuo abrir las puertas.
Serà sabio tenerlo presente.
Un gran abrazo, Alma.

AZUL dijo...

Y es que a veces solo esperamos un hasta pronto, cuando un adiós se hace necesario e imprescindible.

Un biko!

Luna dijo...

Tudo tem um principio e um fim, por vezes é preciso morrer para voltar a renascer.

Obrigado pelo que deixaste no meu cantinho vou ver de certeza
beijocas

noemi dijo...

Aceptando la impErMaNeNcIa ....

bohemiamar dijo...

Lo mejor de una despedida es el reencuentro (sí lo hubiera)

Un abrazo.

bohemiamar.

almena dijo...

mmm qué duro es luchar contra el apego...

Es un artículo estupendo, alma.
Gracias.
Que tengas un feliz domingo

Lety dijo...

Estuve a punto de decir adios, no por voluntad pero si por aceptación y repentinamente, la sentencia cambió, puedo volver a decir hola, un hola feliz

Te dejo mi abrazo hermosa Alma

Nohayviento dijo...

A mi las despedidas siempre me resultaron tristes, y a veces muy tristes ... besos :)

cuerpoacuerpo dijo...

Oportunísimo pasar por tu blog, gracias, gracias ;)

::Little Gun ::: dijo...

Todo pasa, hasta la ciruela, jajajaja. Saludos!

yole dijo...

Gracias por este compartir que mueve una y otra vez a decirte...¡Hola!

Besos de verano.

fgiucich dijo...

Muy buena reflexiòn, especialmente sobre los adioses. Abrazos.

Trini dijo...

A lo largo de nuestra existencia no tenemos más remedio que pronunciar tanto adioses como holas. Tristezas en la despedida, alegría en el encuentro...

Besos muchos

Bohemia dijo...

En algún momento hay que aprender a decir adios. El artículo es muy interesante. Besos

Brisa dijo...

Cada adios es como una pequeña muerte, quizás la que nos prepara para el inicio más importante quizás. Besitos alma y gracias

Lunaria dijo...

Los "holas" que das con una sonrisa y son devueltos con otra hacen que en la próxima ocasión pongas de nuevo otra sonrisa. Pero lo desagradable viene cuando saludas y recibes un hola desganado e incluso la ausencia de respuesta.
Un placer pasar por aquí.

blueberrie dijo...

Cuesta, Alma. Prefiero marcharme sin decirlo.
Besos.

Anónimo dijo...

Gracias por estar ahí. Te quiero.

Alquimia

charruita dijo...

odio cuando me olbligan a tener que decir adiós cuando en realidad, no siento decirlo...y seré corta de mente o poco sabia, pero "eso" no me hace crecer un carajo...y no lo acepto

Meriel dijo...

Es muy bonito lo q dice ese artículo. Y la verdad q un adios puede ser unas de las palabras más difíciles de decir.
O bien tomar la decisión que quieres decir adiós a una persona o a una etapa de tu vida. A veces puede ser muy triste pero en otras ocasiones muy liberador.
Un besitooo.

gota de tinta dijo...

hola alma, tu post me llega mucho, porque para mi decir adios es muy dificil, tienes toda la razon en que hay que educarse para ambas cosas, pero duele mas decir adios, porque lo vemos como una resta, en vez de como una suma....

besitos!!!!

Héctor Ojeda dijo...

A veces decir adios a tiempo salva de un lamentable final, pero otras el apego destruye hasta la extinsión. Un abrazo Alma.

sonela dijo...

Es de agradecer que compartieras este artículo, ya que es de los que te hacen meditar sobre el poder de las palabras.
Un lujo volver a leerte ;-)
Un besazo.

Soliloquios nocturnos dijo...

Las palabras contienen magia y nosotros tan solo tenemos la chistera de donde las sacamos. Un beso.

AZUL dijo...

Dicen que cuando todo termina, siempre empieza algo nuevo....

Mil bikos!!

noemi dijo...

Ahora mismo me estoy despidiendo de un trabajao en el que he estado 9 años. Qué difícil y qué liberador.

Un beso.