miércoles, diciembre 26, 2007

Toñy y EulaliaQue miremos a las cosas desde todas las perspectivas recordando que todo tiene un sentido.

Gracias a Toñy y Eulalia.

sábado, diciembre 15, 2007

Amor Guerrero


...dice que la naturaleza de los brujos es teluricamente pasional y lo achaca a que han visto el pegamento que liga todas las cosas. Dice también que la soledad del guerrero es como un retiro de enamorados y sabiendo que le queda poco tiempo, donde quiera que vaya se entrega totalmente a su romance.


Mantra de las Cien Sílabas de Vajrasattva en Mantras del Mundo

sábado, diciembre 08, 2007

El Solipsista



Walter B. Jehová, por cuyo nombre no pido disculpas, pues en realidad ese era su nombre, había sido un solipsista toda la vida. Un solipsista -por si acaso no conoce la palabra- es alguien que cree que él es la única cosa que realmente existe, que las demás personas y el universo en general sólo existen en su mente y que si dejara de imaginárselos dejarían de existir.

Un día, Walter B. Jehová se convirtió en solipsista practicante. En una semana su esposa se había fugado con otro hombre, había perdido su empleo de funcionario en una agencia de envíos y se había roto una pierna corriendo tras un gato negro para evitar que se cruzara en su camino.

Convaleciente en una cama de hospital, decidió acabar con todo.

Miró a través de la ventana, fijó la vista en las estrellas, deseó que dejaran de existir y ya no estaban allí. Luego, deseó que todas las demás personas cesaran su existencia y el hospital se tornó extrañamente callado, incluso para un hospital. Después, deseó que el mundo desapareciera, y se encontró suspendido en un vacío. Se deshizo de su cuerpo casi con la misma facilidad y luego dio el paso final de desear que él mismo no existiera.

Nada sucedió.

-¡Qué extraño! -pensó. ¿Puede haber un limite para el solipsismo?

-Sí -dijo una voz.

-¿Quién eres tú? -preguntó Walter B. Jehová.



-Yo soy quien creó el universo que tú acabas de desaparecer con tu deseo. Y ahora has tomado mi lugar. Hubo un profundo suspiro. -Al fin puedo abandonar mi propia existencia, encontrar el olvido y dejarte a cargo.

-Pero, ¿cómo puedo yo dejar de existir? Es lo que estoy tratando de hacer, ¿sabes?

-Sí, ya lo sé -dijo la voz. Tienes que hacerlo de la misma manera que yo lo hice: Crea un universo. Espera a que alguien en verdad crea lo que tú creíste y desee que ya no exista. Luego te puedes jubilar y dejar que él tome tu lugar. Adiós.

Y la voz desapareció.

Walter B. Jehová estaba solo en el vacío y únicamente había una cosa que podía hacer: Creó el cielo y la tierra.

Tardó siete días.


- Fredric Brown - 1953

Encontré el texto en el blog de Jejo

sábado, diciembre 01, 2007

Un comando


El desapego no aporta automáticamente sabiduría; pero no obstante, supone una ventaja, pues permite al guerrero detenerse momentáneamente para considerar situaciones y volver a ponderar las posibilidades. Para usar de manera consciente y correcta ese momento extra, un guerrero tiene, sin embargo, que luchar incansablemente durante toda su vida.

El Don del Águila. Carlos Castaneda